TRABAJO

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De todos los temas de los que quería escribir en este “pensamiento escrito” o post, me he decantado esta vez por el temita de: T.R.A.B.A.J.O.

De entre todos los temas de los que siento la necesidad imperiosa de escribir: amor propio (el verdadero, el que nace de nuestra esencia más profunda), libertad, ser uno-a mismo-a, individualidad, D.I.N.E.R.O,  (este también lo pongo en mayúsculas porque…¡menudo tema!, misión en la vida, trabajo interior, mente, Universidad (estudios,  formación), emprendimiento, jefes-as, amigos, ser políticamente correcto versus decir la verdad…, etc. , escojo Trabajo porque sinceramente es el que más me está tocando la moral en estos momentos.

Como con todos los post los comienzo con dudas y cierto grado de vergüenza. Me digo que hay personas más cultas, más formadas, más experimentadas que deberían escribir este post pero, nadie lo escribiría desde MI punto de vista, me imagino que eso ya lo hace único. Así que me digo ¡adelante!

Este será otro post lleno de preguntas, como a mí me gusta. ¿Por qué? Las preguntas son la puerta  al conocimiento y como ya os he dicho, escribo para entender, expandir, compartir, no doy  nada por hecho, porque como dijo un gran amigo mío: “solo sé que no se nada” y porque algún otro conocido me dijo hace mucho tiempo aquello de: Todo es relativo.

Empecemos por el significado de TRABAJO y como otra persona conocida dijo en algún momento: “yo solo hablo de lo que conozco” pues yo digo, “yo solo escribo de lo que he vivido-experimentado”. No obstante siempre es interesante saber de dónde vienen las palabras. Sé el significado etimológico de la palabra TRABAJO, porque mi gran amigo Gerard Depardieu en su autobiografía “Lettres Volées “ lo explicaba.

Pues sí: “Etimológicamente trabajo deriva de una tortura medieval cuyo nombre en latín era tripalĭum (tres palos), se extendió el verbo tripaliāre como sinónimo de torturar o torturarse, posteriormente la palabra mutó en el castellano arcaico a trebejare ya con el significado de esfuerzo y luego surgió trabajar como sinónimo de laborar.”

Bueno, bueno: prometedor.

Llevo trabajando alrededor de 16 años si contamos los trabajos de verano siendo estudiante.

He trabajado en muchas empresas, cuando digo muchas son…muchas y compartiré con vosotros lo observado y algunas de mis conclusiones. Algunas, obvias, pero conviene creo, reflexionar seriamente sobre ellas, aunque hoy me apetece mucho reírme de todo.

Disculpadme antes de nada si lo que voy a escribir a continuación es evidente, dejadme creer ingenuamente que entenderé algo de todo esto…

Conclusiones  comunes de lo observado en dichas empresas:

1.- A la mayoría (me atrevería decir gran mayoría) no le gusta su trabajo.

2.- No he visto casi nunca pasión, amor, ilusión por el trabajo realizado.

3.- En general la gente venía “triste” o/y “desmotivado o/y “cansado” los Lunes y corren “entusiastas” los viernes hacia el fin de semana.

4.- En general la gente se queja mucho (del sueldo, eso sobre todo en España, de los jefes etc…).

5.- Los síntomas son menos evidentes cuanto mayor es la posición jerárquica en la empresa, se podría decir que los jefes y encargados parecen menos infelices.

6.- Siempre hay algún caso de baja por depresión.

7.- En casi todos el ambiente no es de total armonía, positivismo o constructivo.

8.- Las sonrisas o carcajadas son vistas como casos de locura  pasajera y además de muy poco profesionales. Esto aumenta a medida que aumenta la edad de la plantilla.

9.- Casi nadie cree en lo que hace ni como lo hace y creen, así mismo, que ellos si fueran jefes lo harían mejor.

10.- Nadie dice lo que piensa, y la mayoría disimula lo que siente realmente. Se actúa a la largo de toda la jornada laboral, sobremanera.

11.- Abundan los cotilleos poco constructivos y todo tipo de críticas hacia todo el mundo (jefes y compañeros).

12.- Se sienten grandes impulsos “alcoholizantes”  tan pronto se sale de la oficina, más si se sale en grupo, es un viernes y el pub/bar está al lado.

13. En general la gente tiene sueño a lo largo de toda la jornada laboral.

14.- Suele haber algún caso de mobbing o similar.

15.- Siempre hay muchas personas que les encantaría seguir su vocación pero que no lo hace por miedo, desencanto, amargura, falta de fe, empuje (etc…) y se resignan intentando contentarse de la seguridad del suelo mensual (más que perfectamente justificado, insisto: sobre todo en España).

La lista seguiría pero creo que pararé aquí.

Ha habido claro está algunas excepciones pero realmente muy pocas. Recuerdo un entorno laboral donde no viví esto y fue en Dublín en un set de cine trabajando de extra. Una de las cosas que pensé al estar allí es que parecía que la gente estaba encantada y pensé que podría ser debido a que seguían su  vocación. Incluso había casos de entusiasmo e ilusión.

Ahora surgen las preguntas: ¿es verdad que los trabajos vocacionales son los peores pagados y donde se consigue el éxito más difícilmente? (actores, escritores, artistas, pintores etc.…).

Pues puede que no, porque habrá gente que se haga abogado, ingeniero, medico por vocación, a excepción del último ejemplo, supuestamente, ganan mucho dinero (insisto por última vez estamos en España).

Algo terrible en mi opinión (y aquí ya no dudo) es que algunos (muchos) padres dicen a sus hijos: “haz algo que tenga futuro”. Como siempre digo, hay excepciones pero son muchas las personas que han escogido su camino siguiendo estos consejos y que ha hecho su trayectoria laboral tortuosa.

¿Por qué terrible?, diréis, ¡que exageración! Pensareis algunos. Lo digo porque nadie sabe si un trabajo existirá o tendrá futuro cuando ese niño-a sea mayor. Y por ello una vocación, un talento queda adormecido merced de lo que se debe hacer versus de lo que se quiere hacer de verdad.

Más preguntas: ¿pero cómo sabrá un niño-a a que se quiere dedicar? Ahí está creo, la responsabilidad del sistema educativo, que tal vez debería potenciar la pasión, vocación o simplemente lo que le gusta y se le da bien al niño-a versus una educación ciega e idéntica para todos y que se basa en la memoria, datos e información en resumen una educación con fines industriales. Otro post…

Últimamente he visto un número significativo de personas con trabajos clásicos de los que “tienen futuro” como ingenieros, abogado, que tras un transformación de  180º se dedican a ser coach (estamos en la era de los coach, ¿Por qué? ¿Tan perdido está el ser humano ahora? O ¿lo ha estado siempre? ¿Hay una mayor necesidad de conexión con nosotros mismos y por lo tanto con lo que de verdad queremos hacer?) O masajistas o actores o…mil cosas más…Es decir la gente parece que está dispuesta a aguantar menos en un puesto que no les llena.

Se habla de que muchos puestos van a desaparecer tal y como los conocemos ahora y otros muchos están por inventar, dicen que en 10 años el entorno laboral cambiará radicalmente y se dice aquello de: “si tu trabajo lo puede hacer una máquina es que te mereces que así sea….”

¿Se está avanzando hacia una idea del trabajo más vocacional, donde se pueda disfrutar y ser realmente feliz? Tal vez.

En todo caso la crisis está obligando a plantearse el emprendimiento (este es otro post) como una opción y tiene sentido emprender en algo que te guste y haga ilusión. Supongo.

En varias charlas de emprendedores a las que he ido, se intenta desmitificar el atractivo del emprendimiento pero todos coinciden que después de emprender por muy duro que esto sea, no volverían a trabajar por cuenta ajena: ¿Por qué? Ya sabéis, si tenéis la respuesta…decídmela. Iluminadme.

¿Tal vez porque necesitamos crear y creer en lo que hacemos? ¿Sentir orgullo por lo que hemos hecho, creado? ¡Pues claro! Me diréis…pero entonces ¿Por qué no son tantos los que se atreven sin estar obligados a ello?

No quisiera personalizar este post, como os dije al  comienzo de este blog, pero debo confesar que mi sufrimiento en el ámbito laboral ha sido considerable: desensibilización total de las necesidades del trabajador, falta de inteligencia emocional, abusos de poder, incomunicación entre equipos y jefes, mal ambiente, etc. etc…

Así que permitidme que lo personalice un poco: de todos los jefes-as que he tenido solo se salvan, dos. Máximo 3 de los muchos que he tenido. Es decir solo dos o tres, eran respetuosos, comunicativos, empáticos, amables y humanos. ¿Debería existir un master llamado: “como ser un buen jefe”? sin duda.

Pero ¡cómo ser así! Diréis mucho, sin son así ya no son jefes. Con creencias así difícil será avanzar. Supongo.

Como en todo, nada es blanco ni negro, ni nada es malo ni bueno. Pero sí opino que no debería ser así. Desde siempre he pensado que tendríamos que disfrutar con lo que hacemos porque son muchas las horas que pasamos allí. No hay nada más triste que pensar y contar las horas que pasamos trabajando en nuestra vida haciendo algo, resignados la gran mayoría de las veces. He visto personas que solo vivían para el fin de semana.

¿Cuántos y cuáles son los cambios necesarios para que esto mejore? ¿A nivel social o individual?

Serán seguramente cambios profundos  y tendremos que empezar por nosotros mismos. Empezando por aspirar a algo mejor y por lo menos soñar y creer que nos lo merecemos y ponernos manos a la obra.

¿Cuántas personas hay pérdidas en el ámbito laboral? ¿Cuántas hay que se les haya olvidado lo que de verdad querían hacer y muy alejadas de saber cuál es su misión, lo que han venido a dar y ofrecer en esta vida a nivel “laboral” y ¿vosotros?

¿Cuántas hay que ni siquiera saben lo que es una misión a nivel laboral?

Tengo grandes impulsos de culpar: culpar a los padres que dicen a sus hijos: tienes que estudiar algo que tenga futuro (eso es hipotecar la vida de sus hijos), culpar a la sociedad, al sistema, culpar a los entornos laborales que propician todo esto, pero ya sabemos que la culpa hay que transcenderla y no vale para nada…así que:

Tal vez es mejor pensar  que tenemos suerte, que vivimos en una sociedad que aunque para nada ideal, podemos si nos dejan, encontrar nuestra ilusión, vocación, pero ¿Cómo? El trabajo interior para llegar a ello como no se tenga muy claro desde pequeño, es trabajo también. ¿Cuándo parar y hacerlo? ¿Cómo tomarse el tiempo? ¿Cómo pagarlo?

¿Y si se hiciese este trabajo interior desde pequeños? ¿Cómo? Tal vez ¿escuchando, observando realmente al niño? No pensar que eso es un lujo pero un derecho.

Si, realmente creo que estamos aún muy alejados de ver las cosas así. O ¿no?

Os dejo un video que me gusto particularmente sobre la búsqueda de la misión vital, laboral, vocación. El camino, no es siempre recto:

Cierro este post con muchas dudas… ¡hasta pronto! Un post inacabado tal vez…

 

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