INTO THE WILD

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Ha llegado el momento de escribir este post. Voy buscando el momento adecuado para ponerme a ello y aunque el momento ideal nunca llega, ahora tengo una hora libre delante de mí.

Oí hablar de la película Into the Wild hace unos años. La dirigió Sean Pean y la protagonizó Emile Hirsch en el 2007.

Inmediatamente llamó mi atención y algo se movió dentro de mí. No puedo decir si bueno o malo, algo muy intenso que casi me daba miedo. Por eso nunca acababa de ver la película.

Está basada en una historia real, Christopher McCandless un joven norteamericano que tras terminar sus estudios universitarios, decide alejarse de la sociedad y sobre todo de su familia. Atraviesa California, Oregón, Dakota der Sur en un viaje que duró más de dos años. Sintió el impulso de vivir solo, en contacto con la naturaleza, por lo que se fue a Alaska. Allí encontró un viejo autobús abandonado que le sirvió de refugio. Cuando quiso volver la crecida del rio le impidió emprender el regreso. Poco a poco el paisaje se fue convirtiendo en más y más hostil.

Por fin este mes de Agosto decidí verla entera y supe porque me había costado terminarla.

Christopher McCandless (se auto llamaba Alex Supertramp) hizo algo que yo pensaba todo el mundo quería hacer: escaparse y refugiarse para siempre en la naturaleza. Vivir la aventura de viajar sin planos ni planes, viviendo el presente, sin trayectoria marcada, sin miedo al viaje y a todo lo que pueda acontecer en él. En realidad viajar confiando en el camino, en la vida y en todo lo que pueda suceder. Viviendo el presente intensamente, en total libertad.

Después fui descubriendo que esa llamada no la siente todo el mundo.

Lo que hizo ese chico es lo que yo he soñado muchas veces, dar la espalda a esta sociedad muchas veces sin sentido para mí. Quemó su dinero y anduvo descubriendo nuevos parajes y nuevas gentes. Vivir auténticamente sin cargas ni apegos. Claro, hay algo de escapismo pero siempre me pareció tan liberador y lo que de verdad el alma me pedía desesperadamente. ¿Pero cómo y que es ese tipo de vida? No sé cómo definirla, pero es auténtica porque no se basa en acumular ni en el miedo a vivir, sino en la libertad y la confianza en el mundo, en el camino que se va abriendo ante ti. Pensaba que era la mejor forma de encontrarse consigo mismo y encontrar el yo auténtico, no el maquillado y disfrazado, al que te obliga convertirte la sociedad.

Me daba vergüenza pensar así y me hacía sentir terriblemente incómoda en el papel que me obligaba a interpretar como trabajadora en diferentes empresas. Pero una pregunta agonizaba en mi interior ¿Por qué?

Lo que me mueve es descubrir la verdad de las cosas y de la gente pero eso no da para vivir, es decir, no existe un trabajo que se llame: “buscador de la verdad, de respuestas”. Lo que más se le parece, supongo, es un filósofo. Pero ¿son buenos tiempos para filósofos?.

El protagonista tuvo el coraje de seguir su llamada hacia lo salvaje, hacia la vida que él había soñado, influenciado seguramente por su gusto por la lectura naturista y existencialista. Nunca he querido aceptar esa parte de mí por verla como asocial e inadaptada, pero es el tipo de vida con el que me siento identificada. Christopher pagó un precio descomunal (¿o no?). Yo no quiero tener que pagar ese precio.

De ahí que no pudiese ver la película.

Se puede decir que Christopher estaba desconectado o se desconectó al iniciar el viaje, de la relaciones humanas porque en ningún momento se pone en contacto con su familia para decirles en donde está. Durante esos dos años vive su sueño, totalmente, sin marcha atrás y cuando quiere volver es la misma naturaleza la que no le deja.

Me pareció muy injusto y no es lo que había entendido sucedía a las personas que persiguen su sueño.

Por eso que esta película tiene muchas interpretaciones y muchas preguntas.

Ayer lo comentaba con mi amiga Laura (coach…¡cómo no!) y según ella él no había seguido un sueño sino que había sido una huida hacia delante. Es decir, no resolvió sus rotos lazos familiares sino que escapó de manera progresivamente suicida.

Siempre me ha dado miedo el cómo la sociedad, el entorno rechaza a las personas que quieren ser libres.

El ejemplo de Paolo Coelho, lo ilustra.

Un escritor de best-sellers ahora pero con un recorrido anterior para nada sencillo.

Hijo de padres ultra católicos que lo ingresaron en un hospital psiquiátrico donde lo “trataron” con electroshocks. Después decide vivir una vida hippie viajando por el mundo sin dinero. Cuando le preguntaban que es a lo que se dedicaba (una pregunta que odio porque a lo que te dedicas, la mayoría de las veces, no te define realmente) decía que era escritor aunque no escribía realmente. Soñaba con que quería ser escritor. Solo fue realizando el camino de Santiago donde se le reveló una verdad sencilla, lógica y simple: si quería ser escritor solo tenía que escribir.

Así que empieza a escribir el Alquimista y tras unas dificultades iniciales a la hora de publicarlo, se convierte en un best-seller mundial y él en un escritor de éxito. Pero tuvo que pagar un precio muy alto en su juventud libre e hippie. Fue torturado en la cárcel bajo la dictadura brasileña. De hecho en una entrevista dice que lo que le dejó la tortura es, solo y únicamente, miedo, un miedo terrible a sus sueños y a su llamada interior. Así que durante 7 años intenta llevar una vida normal trabajando en una casa discográfica. Después dijo que su sueño volvió a él con más fuerza y volvió a escribir. En el caso de Christopher su sueño era simplemente realizar el viaje que hizo pero lo pagó con su vida.

¿Estamos dispuestos a pagar ese precio? ¿Y si no quedase otro remedio que realizarlo para no vivir una vida que realmente no queremos y pagar tal vez un precio mayor?

¡Claro que me costaba ver esa película! Lo que mueve es mucho.

A estas alturas donde he vivido la vida que debía vivir, diría que estaría dispuesta a vivir de verdad aunque solo fuera un mes y morirme después. Tan difícil me parece llevar una vida obligada, mediocre y rutinaria.

Christopher conoce un señor mayor con el que inicia una paternal amistad. El anciano se ofrece a adoptarle como hijo, pero él prefiere seguir su camino. El actor Emile Hirsch interpreta ese gesto a través de la incapacidad del protagonista de mantener relaciones humanas intimas y comprometidas. En cambio yo lo interpreté como que eso no formaba parte del camino marcado por su destino, que él había decidido recorrer.

Entonces ¿es huida hacia delante o es seguir un sueño?

Puede ser que confundamos huida hacia delante, escapismo con realización de sueños, de vocación vital. Este, supuestamente, no te puede llevar a finales tan trágicos sino a un final feliz, como el de Paolo Coelho con una vida de éxito y reconocimiento…. ¿o no?…

Tal vez ese era su sueño, cumplió su sueño y murió después.

Pero hay algo que me inquieta, y es que cuando el descubre que ha ingerido una planta venenosa se desespera, porque él lo que quería en realidad era volver.

Al final de sus días allí en el autobús (autobús mágico como él lo llamaba) pone un cartel pidiendo ayuda a otras personas, los mismos de los que había escapado al iniciar el viaje.

Escapó de la gente para refugiarse en la naturaleza y al final pide ayuda a personas al verse atrapado por ella.

Ese final siempre me ha inquietado y si solo hubiese sido una película lo hubiese aceptado pero fue un hecho real.

¿Dónde está la lección, el ejemplo, el aprendizaje?

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