Beautiful money

money bahamas

De nuevo muchos temas de lo que quiero hablar y tendrán que esperar pacientemente su turno porque ahora claramente es el momento del: dinero.

Inevitablemente tengo que hablar de mí y de mi relación con el dinero.

Nací en un país rico: Luxemburgo, hija de emigrantes españoles. Digamos que como si hubiera nacido en un país de prestado.

En mi infancia supongo que no me faltó de nada en el plano económico. Con 5 años dejé Luxemburgo y me fui a Galicia donde viví 8 años y lo hice modestamente en un pueblo gallego llamado Parada la Iglesia estudiando en una escuela pública llamada Vilariño.

De nuevo nunca sentí carencias tal vez porque tampoco tenía grandes caprichos. El concepto del dinero de aquella no tenía ningún valor, digamos que era inexistente. Después con 13 años volví a Luxemburgo y el dinero empezó a tener presencia en mi vida. Empecé a tener conciencia de su existencia, valor, influencia y poder.

Allí en Luxemburgo el dinero era un tema recurrente. Recibía un “argent de poche” muy generoso, el dinero no me faltaba.

Estudié en la Escuela Europea de Luxemburgo donde la gente tenía un gran poder adquisitivo y se notaba. Yo estudiaba con ellos pero no era una de ellos, es decir, no podía llevar su ritmo de vida. Una vida privilegiada: esquí Baqueria Berets todos los años, veranos exóticos, estancias lingüísticas para aprender un nuevo idioma, todo tipo de hobbies, ropas de marca y sobre todo, mucha, mucha conciencia de clase.

De nuevo mi relación con el dinero era inexistente de emocionalidad. Sí veía que el dinero ayudaba a la gente a ser más felices (nos guste o no, lo argumentaré más adelante) o por lo menos no sentir su ausencia no les hacía más infelices, les permitía viajar, tener acceso a cosas y lugares que muchos otros no tenían. La gente con mucho dinero no solo vestían mejor comían mejor, tenían mejor aspecto sino que ellos mismos eran conscientes de sus privilegios y estatus.

Yo jamás sentí envidia, al fin y al cabo estaba estudiando con ellos, tenía acceso a la misma educación, solo notaba que no podía ir a los lugares que ellos iban o a las actividades que ellos tenían, pero para nada me sentía inferior o menos privilegiada.

Si notaba que ellos si hacían diferencias, me hacían sentir muy claramente que no era una de ellos, pero tampoco me molestaba porque no lo era realmente. No era hija de altos funcionarios de la unión europea. Ellos sí, con todos los privilegios que ello conlleva.

Al comprobar y vivir esto empezó mi relación con el dinero que empezó siendo de indiferencia, casi desprecio ya que decidí no darle valor al dinero. Si lo tenía, muy bien, lo disfrutaba es decir, lo gastaba y si no lo tenía no pasaba nada, trabajaba durante el verano mientas estudiaba y tan contenta. Fuese como fuese siempre tenía dinero. Vivía en un lugar, donde supongo el dinero fluye con más facilidad. ¡En Luxemburgo hay unos 150 bancos en los que trabajan 23 000 personas! Luxemburgo es uno de los centros comerciales  y financieros más importantes que compite con Bélgica y Países Bajos y posee el segundo PIB per cápita más alto del mundo después de Catar.

Cuando venía a visitar a mi familia a España, me extrañaba la relación que se tenía aquí con el dinero, un poco desde la escasez, se valoraba mucho pero como un bien escaso y se horrorizaban viendo como lo gastaba yo y con qué facilidad me desprendía de él. Una amiga incluso habló alarmada con mi familia diciéndoles  lo extremadamente generosa que era comprando regalos.

Yo volvía a Luxemburgo y volvía a tener mi generoso “argent de poche” y si en verano no tenía dinero volvía a trabajar, con ello me pagaba el viaje a España. Todo sin problema y con mucha naturalidad y fluidez. Así el dinero para mí era solo papel, solo eso, incluso lo despreciaba como si yo estuviera por encima de él. Sin querer ese ligero desprecio se extendió a la gente con mucho dinero y con esa famosa conciencia de clase elitista. Yo pensaba: “pobrecitos no saben que eso no es lo más importante en la vida, que lo que importa es la riqueza interior, lo que se lleva en el corazón, la creatividad, el sentido de la vida, ser feliz etc…”

Después trabajé en Irlanda cuatro años y mi relación volvió a ser buena. Un buen sueldo en una empresa americana en Dublín y al ser totalmente independiente empecé a valorar el dinero, ligeramente pero sin más. El dinero me daba libertad de acción y parecía que venía a mí. Era capaz de ahorrar cuando quería, hacer viajes, visitar de nuevo a mi familia en España etc..

Seguía sin entender la obsesión del mundo con el dinero y seguí sin entender su valor hasta vivir en España.

¿Qué pasa en este país, con el dinero?

¿Influye nuestra relación interna con el dinero en su presencia en nuestras vidas?

¿Qué sucede cuando el dinero no fluye?

¿Qué tipo de energía es el dinero? ¿Qué tipo de energía mueve?

En España empecé a trabajar por sueldos mucho menores y sin rastro de todos los beneficios que obtenía en Luxemburgo o en Irlanda. Sueldos que me daban justo para vivir y aquí la relación con el dinero empezó a cambiar.

Al no fluir con tanta facilidad supongo influenciada también por mi entorno, empecé a echarlo en falta y quise aprender a valorarlo e incluso…a amar el dinero. Si sí, esto parece que chirría con la espiritualidad, con las personas con otro tipo de valores alejados del capitalismo y aquí haré un necesario inciso.

Estructuras religiosas y dinero: según lo que he entendido en las estructuras religiosas el dinero no es un valor en alza, en cambio están siempre necesitadas de dinero y lo están siempre pidiendo. Esto es para mí muy contradictorio.

¿Si se desprecia algo, porque se pide después?

Tal vez porque el dinero es tan necesario como respirar… ¿Qué no? Prueba a vivir sin el sin morirte de hambre.

Un tema complicado esto del dinero pero vamos a ir analizando, desengranando.

En España empecé a notar su ausencia y empecé a sentir la ansiedad de mi entorno por la falta de dinero y ya con la crisis que comenzó en el 2007 el dinero se convirtió así como en un bien inalcanzable para muchos.

Pensaba que nunca había tenido miedo a no tener dinero pero la realidad es que aquí en España he vivido situaciones económicas límites que jamás pude ni imaginar. Lo que antes tenía en abundancia y no valoraba ahora me faltaba y acusaba su ausencia.

Varias preguntas:

¿Lo que no se valora, se nos va? ¿Se aleja de nosotros?

Sin duda el entorno influye sobremanera. ¿Me empapé de la escasez de mi entorno y empecé yo también a temer su ausencia?

¿Existen pensamientos, actitudes, emociones que alejan al dinero? Quizás

Las cosas más básicas de la vida vienen a través de usar el dinero, por lo tanto, es extremadamente importante.

Si en algún momento de mi vida me consideré espiritual ello me alejó aún más de valorar el dinero, por todos los prototipos de seres espirituales y pobres. No se puede ser espiritual y rico ¿Por qué? Por qué se ve como valores contradictorios que no pueden ir unidos y ¿Por qué? Pregunto…

Si es así, vuelvo a preguntar, ¿porque las estructuras religiosas están siempre pidiendo dinero?

Acaso ¿no se puede ayudar mucho más a la gente con dinero? ¡Pues claro! Yo he sido la vicepresidente de una ONG y buscábamos mil maneras de obtener dinero solo y únicamente para ayudar a otros. Entonces disculparme que ya este harta, cansada e irritada de estas actitudes hipócritas y contradictorias con el dinero y que sobre todo no nos favorecen y dificultan mucho en la vida. ¡Mucho!

En dichas estructuras religiosas se glorifica al pobre y se le asocia valores morales que puede tenga o no tenga como la bondad, la generosidad (pero ¿cómo se puede ser generoso cuando no tienes que dar?) y se acusa al rico como avaro, poco generoso y elitista. (Que también los hay ¡claro!).

Pero si pensamos en grandes filántropos son personas muy poderosas económicamente: Bill Gates, Oprah Winfrey etc…

La Fundación Bill y Melinda Gates (B&MGF o la Fundación Gates) es la fundación privada de caridad más grande del mundo, Según la revista Forbes, los Gates son los donantes más generosos después de que la pareja entregara la suma de 38.000 millones de dólares.

Oprah Winfrey La presentadora encabeza la lista de la revista ‘Forbes’ por cuarto año consecutivo tras embolsarse más de 130 millones de euros en el último año.

A través de su fundación, la animadora estadounidense dio un generoso donativo de US$ 40 millones durante el 2009 para programas de educación y de apoyo a las mujeres y niños.

Curioso (¿o no?) en esta lista, en la que no aparece ningún nombre español, la engrosan famosos como el actor Tom Cruise o el golfista Tiger Woods.

¿El dinero cambia a la persona?

Este estudio muestra que los que han ganado mucho dinero en un momento de su vida en su gran mayoría vuelven a su vida anterior, es decir, al tipo de vida que llevaban antes de ganar esas grandes cantidades de dinero.

http://fondoscotizados.com/ganadores-de-loteria-el-80-pierde-todo-en-10-anos/.

En muchas charlas y eventos de emprendedores a los que he ido, todos dicen que emprenden por ansias de creatividad, libertad etc… Pero nadie dice que emprende porque que quiere ganar más dinero de lo que ganan ahora. Y disculpadme, simplemente no me lo creo. Siempre peco de ingenua pero en este caso creo que no…más bien al revés.

Claro, queremos emprender para dar rienda suelta a nuestros valores y creatividad pero por supuesto que queremos ganar dinero o por lo menor vivir mejor de lo que vivimos ahora siendo mileuristas o incluso con mucho menos.

Hace poco en una charla de emprendedores me preguntaron porque quería emprender y les dije que principalmente porque quería ganar mucho dinero y no os podéis imaginar la cara que pusieron…

Decir la verdad no es cool ni está de moda.

Yo quiero ganar mucho dinero, para después darle forma a mis sueños, crear todo lo que quiero crear que ahora, ¡no puedo! porque no tengo dinero.

Todos queremos hacer un mundo mejor, pero como hacerlo ¿sin dinero? ¿Con ingenio, con imaginación? Pues no debo ser un genio entonces.

Cuando ya tienes todo montado listo para funcionar, tú idea concretizada y más o menos en funcionamiento, necesitas vender y para vender necesitas dinero: el marketing no se hace gratis, moverte en los círculos necesarios de networking también cuesta dinero.

Veréis como ha cambiado mi relación con el dinero desde el principio de este post al final de manera radical…

¿Pero qué nos pasa entonces con el dinero? ¿Qué es lo que nos chirria e incómoda? ¿Por qué sigo sintiendo que si quiero ganar mucho dinero perderé otros valores como la libertad, integridad, frescura, ingenuidad, creatividad, autenticidad etc…? ¿De dónde viene ese bloqueo?

¿Por qué se menosprecia algo que después necesitamos para vivir?

De nuevo en este post , cito a Paolo Coelho. Dijo que en su época hippy pudo viajar por el mundo entero sin dinero y ahora que tiene tanto dinero en las entrevistas que le hacen parece que no lo valora tanto. ¿Pero podría seguir escribiendo como escribe ahora si no tuviera tanto éxito es decir tanto dinero para dedicarse full time a su pasión? ¿Acaso todo este éxito y dinero no es un premio y una valoración de su talento?

Yo la verdad, no me atrevería a viajar por el mundo sin dinero y no me quiero ni imaginar mi estado anímico, físico y mental al final del viaje…

Se me escapan muchas cosas, aquí…

Me quedo enganchada con algo y no sé con qué.

¿Qué haría yo si tuviera mucho dinero o al menos más del que tengo ahora?

1.- estar tranquila, no vivir con la preocupación del dinero

2.- viajar

3.-y sobre todo ayudar y regalar lo que yo quisiera a mi entorno, familia y amigos.

4.- hacer un master para especializarme en lo que haría mi empresa en un futuro

Etc…etc….

También es verdad que mis mayores placeres son gratuitos:

Tomar el sol, pasear por la casa de campo, escribir, leer (bueno los libros cuestan dinero también).

Si sí, el amor no lo compra el dinero. Y esto que voy a decir, no va a ser políticamente correcto, pero anda que el dinero no ayuda al amor.

Prueba a amar muerto de hambre.

Y que digan los chicos si una buena cena romántica no ayuda en su proceso de conquista al ser amado.

Por eso he decidido ser sincera con mi nueva relación con el dinero porque lo paso MUY MAL cuando no lo tengo. Por eso digo ¡bienvenido todo el dinero posible en mi vida! Sin culpabilidades y sin negativismos. Sigo siendo una persona espiritual y con ansias de un mundo mejor, pero que me sobre el dinero ¡por favor! por mi bien y por el bien de todos lo que me rodean.

El dinero no da la felicidad…puede…pero ¡sí que ayuda! Por lo menos mientras vivamos en el mundo tal y como es ahora. Sigue habiendo muchas preguntas e incógnitas pero tengo que acabar este post…

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