Y vamos diciendo adiós…

 

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Imagen sacada de la web: http://psicoblog.com/saber-cuando-decir-adios/

Y VAMOS DICIENDO ADIÓS…

Y si, ahora toca de estos posts que pedían salir pero que me resistía a escribir.

Siempre he pensado que la vida era un invento curioso…

Con mucho esfuerzo naces.

Tus primeros años, si todo va bien, si tienes suerte, se te cuidará con todo el amor del mundo. A lo largo de la infancia tienes que ir aprendiendo a vivir sin ser el centro del mundo, sin tantas atenciones, sin tantos cuidados. Vamos, que te habían hecho creer que eras lo más importante, el centro del mundo y resulta que no. Traumático…

Recuperado-a  ya del trauma en la adolescencia recuperas, así mismo, la ilusión y los sueños proyectados en esa vida de adulto ideal. Libertad, realización…

Creces y disfrutas de algo llamado juventud.

En la edad adulta te vas dando cuenta, que hay algo llamado también responsabilidad, es decir que no se puede hacer lo que uno quiere sino lo que se debe y encima tienes que poner buena cara.

Te vas amoldando y te vas olvidando de muchas cosas…

Ser o no ser joven es relativo pero no cabe duda que con 18 años te y se te considera joven. Personalmente cuando los tenía era muy consciente de que era algo que debía aprovechar, que no iba a ser joven para siempre y así los intenté vivir, disfrutándolo y apreciando su valor, como algo temporal.

Todo el mundo sabe que vivimos en una sociedad donde se sobrevalora la juventud, se ignora, desprecia la vejez y peor aún a los mayores.

En otras sociedades no es así, se les respeta, escucha y se intenta adquirir el conocimiento que ellos, los mayores, han obtenido  a través de la experiencia…

Y como casi siempre, sin ánimo de victimizar, la principal víctima de estos conceptos colectivos, es la mujer que casi siempre se tiene que disculpar por cumplir años.

De muy pequeña me prometí que yo no viviría así mi vida, es decir, que no estaría pendiente de mi edad ni me sentiría especialmente bien o mal por tener cierta edad y creo sinceramente que es la mejor forma de afrontar la vida.

Personalmente me horroriza el trato que recibe la mujer en relación a su edad. Ya tiene mérito suficiente seguir vivo-a como para encima disculparse por cumplir años. Indignante.

A lo largo de mi vida he hecho grandes esfuerzos para no enfadarme con la vida y con la crueldad que implica, a veces,  vivir.

No entendía porque no era al revés. Es decir, naces viejecito sabiéndolo todo, con toda la experiencia de la vida y poco a poco vas rejuveneciendo, es decir vas valorando la juventud, hasta llegar hasta a la inocencia del bebé. Eso sería vivir sin tanto dolor. Ya sabes de donde te van a venir los batacazos, los evitas y al mismo tiempo disfrutas aún más porque te vas acercando a la juventud a lo que no tenías al inicio y te vas recuperando. Después la adolescencia, infancia y ya al llegar a ser un bebé te puedes relajar porque se van a ocupar de ti… ¡que gozada sería vivir así!

¿Qué tienes artrosis, se te cae los dientes y el pelo? No pasa nada, sabes que te vas haciendo cada vez más joven y que pronto estarás en la flor de la vida…

Pues no, es al revés, lo vas perdiendo todo, vas diciendo adiós, vas viviendo y aceptando tus errores, la inconsciencia e inconsistencia de la juventud e incluso a veces tienes que aprender a convivir también con el arrepentimiento. Vas aprendiendo, pero para cuando ya lo sabes todo o casi todo o por lo menos lo más importante de la vida, si tienes suerte y sigues vivo,… ¡ya tienes 80 años! ¿Qué vas a hacer a  esa edad? Como mucho contar tu historia a tus nietos pero claro, como tus nietos viven como, he dicho anteriormente,  en la inconsciencia y la plenitud de la juventud dudo que quieran escuchar las lecciones de vida del abuelo-a.

Así que como abuelo-a  solo te queda observar la vida estoicamente o rezar, para que ellos no hagan los mismos errores.

Y tienes que aprender a decir adiós, desapegarte, poco a poco.

¿A qué viene este post, os preguntareis?

Ahora tengo la oportunidad de observar a una persona muy muy mayor. Y observo con cierto grado de melancolía, como van diciendo adiós y como, discretamente se van apartando para no molestar…

Se les olvidan cosas, pierden facultades y se vuelven dependientes.

Se te da algo cuando no lo valoras y cuando lo empiezas a valorar se te va.

Que alguien levante la mano si no desearía corregir algún error de juventud, no haber hecho tal cosa cuando se tenía la fuerza, la ilusión y la energía de dicha juventud, no haber estudiado más por ejemplo…

Te das cuenta cuando tienes la experiencia, es decir los años, pero te falta impulso de dicha juventud.

¿Quién no se comía el mundo con 20 años? Sí,  te lo comes pero menudos batacazos te das…

Pues no, tenemos que aprender a decir adiós, y tenemos que aprender a desapegarnos. Con lo que me cuesta a mí desapegarme.

Lo que más me horroriza es decir adiós cuando no lo escojo yo. Los adiós forzados digamos.

Yo tuve que aprender a entender la vida porque al principio, es decir cuando era niña no la entendía (por muchas razones que ahora no proceden) y he tenido que aprender a confiar en ella, aunque a veces me cuesta.

¿Se nace ya confiando y entendiendo los misterios de la vida?

 

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