La delgada línea del lado oscuro.

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Este es un post que me costaba escribir pero que como ya me ha pasado otras veces no paraba de dar vueltas en mi cabeza  y pedía ser expresado.

Una vez quedé con una amiga y me preguntó cómo estaba y le dije que me encontraba en el lado oscuro y me miró muy, muy raro un tanto asustada…

Lo que quería decir, identificar y expresar era ese lugar donde sin querer caemos por debilidad o falta de fe.

Es el lugar al que vamos cuando nos sentimos pequeños, no lo suficientemente buenos, no dignos, insignificantes y no merecedores de amor.

Cuando nos sentimos en una isla donde nadie nos puede oír ni entender ni casi ver y de donde tampoco queremos salir porque lo de fuera, nos parece demasiado grande, demasiado peligroso y tenemos miedo.

isla

Cuando nos hacemos pasar por alguien que no somos para ser aceptados incluso hasta el punto de acotarnos hasta límites insospechados.

Cuando no somos nosotros mismos y nos comparamos con los demás para ser y pensar como ellos.

¡Ahy lo que perdemos y nos perdemos cuando hacemos eso.!

Cuando no nos atrevemos a defender nuestras opiniones, apagamos nuestro espíritu crítico, paramos de pensar por nosotros mismos, reflexionar y adoptamos las grandes verdades o mentiras colectivas como nuestras.

Cuando nos vestimos con los “vestidos para ser feliz” de otros sin asegurarnos de que nos gusten, ni el color, ni la textura de la tela.

Cuando nos limitamos por los demás, todo para que nos quieran y nos acepten.

Ahí es cuando empezamos a habitar el lado oscuro.

Cuando nos atrevemos a hablar, a pensar, a reflexionar, a opinar, a no estar de acuerdo, a expandirnos, a exigir más, y querer más, no esconder nuestras ambiciones y nuestras ansias , ahí en cambio, es cuando nos vamos acercando al lado luminoso, a la luz.

Cuando conocemos a alguien genuino, aunque muy diferente, que utiliza sus razonamientos, sus pensamientos y no tiene miedo a ser él mismo, aunque no politicamente correcto, ni aceptado, brilla con su propia luz porque es honesto, porque es el mismo.

No hay que tenerle miedo al lado oscuro porque tarde o temprano veremos que en realidad solo hay luz y solo hay vida. Me explico.

En ese momento que viví de sentirme así, en el lado oscuro, me rendí y llegué a una liberadora conclusión: la vida continuaba, los pájaros seguían cantando y el sol brillaba igualmente, sin rendirse nunca, porque muy oscura que estuviera mi alma en ese momento de mi vida, la tierra, el cielo , la vida continuaba.

Esa curiosa y difícil de explicar experiencia me hizo llorar de alegría y de amor hacia la vida.

Ella seguía, la vida seguía. Sonreí y ya nunca más le volví a tener miedo al lado oscuro.

Simplemente me rindo, me abro a ello y la vida entonces me habita con toda su fuerza, porque es lo único que hay.

Fue una experiencia única, difícil de explicar y maravillosa.

No tenía que luchar, solo rendirme  y la vida venía ella sola a habitarme porque yo soy ella, y ella soy yo. La vida soy y somos nosotros, todos, digamos que como el amor, es lo único que es, que existe.

Al lado oscuro también caemos cuando nos olvidamos de los sabios, nos olvidamos que todo y todos son aprendizaje, cuando nos olvidamos que no pasa nada, que hay un momento para todo y todo para su momento.

Cuando nos olvidamos de agradecer y de sonreír.  Con la fácil que es.

Cuando nos olvidamos de solo: ser.

Cuando le quitamos los zapatos a la curiosidad, cuando nos paramos antes de saltar, cuando no nos damos el tiempo de pensar.

Cuando esperamos amor de quien no quiere dártelo, cuando esperamos aprobación de quien jamas te lo regalará y reconocimiento del que te lo niega una y otra vez.

Cuando nos olvidamos que todo eso viene de dentro de nosotros mismos  y solo puede alimentar y brillar si crece de dentro hacia fuera.

Es decir nosotros nos tenemos que valorar, querer, aprobar y reconocer porque ¡somos los que mejor nos conocemos!.

Cuando queremos que vea y oiga el que no quiere ver ni oír.

Cuando te niegan tu derecho a ser y tú se lo permites.

Cuando culpas a los demás de lo que te hacen sentir cuando eres tu solo tu el que lo siente.

De dentro afuera. Lo que es dentro es fuera. Lo que vemos fuera está dentro…

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